domingo, 7 de diciembre de 2014

Columnas de Opinión

La obesidad informativa 

Vivimos una sociedad donde continuamente se confunde el conocimiento genuino con la retención y/o repetición de datos de los cuales podemos prescindir.
Siempre recuerdo un viejo ejemplo en el cual un pasajero de un avión comercial leía muy preocupado a través de su smartphone los datos técnicos para calcular la trayectoria del avión a "X" altura sobre el nivel del mar. Podemos categorizar como un conocimiento "saludable" de que el piloto maneje tal información, pues en su caso es vital, pero ¿el pasajero realmente necesita (o puede) manejar esa información? o ¿acaso esta realizando una ingesta innecesaria de datos?. Quizás estamos en un punto en el cual la "necesidad" de incorporar ciertos "datos" sea subjetiva, ya que cada persona sabrá justificar por que acude en su búsqueda, pero existen también otra serie de bombardeos informáticos los cuales no elegimos ingerir y sin embargo perpetúan nuestra cabeza constantemente. El acceso a redes sociales, la publicidad y los nuevos medios de comunicación móvil erosionan constantemente nuestra capacidad de asimilar el conocimiento. Llamemos "información saludable" a todo dato del cual nos aprehendemos para luego generar un conocimiento valido y necesario para vivir. Cuando esta asociación entre el dato y la generación de conocimiento no sucede, estamos muy próximos a generar una ingestión informativa innecesaria, la cual bien sabemos que consecuencias pueden traer a nuestra salud mental, si no se controla a tiempo.
Finalmente me gustaría cerrar la opinión con una reflexión. Al igual que con los alimentos, cotidianamente uno elige de que alimentarse. Uno es consciente de que existen alimentos que son mas nutritivos y otros que mas bien podemos considerar "chatarra" y sin embargo los consumimos con gusto. El no control sobre nuestra alimentación deviene fácilmente en enfermedad que todos conocemos. ¿Acaso alguna vez pensamos que la información cumple con los mismos criterios? Es necesario hacer conciencia sobre como ingerimos la información e incorporar una buena y saludable dieta informativa. ¿Ya empezaste la tuya?


Recomiendo leer el siguiente Articulo:
http://lmdiaz.com/dieta-informativa-hambre-conocimiento-y-la-indigestion-por-exceso-de-datos/


Al dia con la agenda



Esta viñeta resume parte de mi filosofía tan poco aceptada socialmente, "No dejes para hoy lo que puedes hacer mañana". Sinceramente palabras tan vacías, aparentemente, encuentran un respaldo muy importante en lo que refiere a la "inteligencia emocional". Una especie de vorágine pos modernista incita a las personas a aceptar como "saludables" determinados ritmos o mecanismos de organización en la rutina y lo que es peor, termina por establecerlos como modelos "ideales" para determinados estratos sociales.
Si ponemos en la balanza el uso desmedido de agendas, el bombardeo informático insano (digase, Gmail, whats up. facebook, etc...) y el famoso dicho "quien mucho abarca poco aprieta" nos encontraríamos en una disyuntiva muy imporante. La pregunta que me planteo constantemente es:
¿Una persona es capaz de explotar al máximo sus talentos cuando su cerebro se encuentra en tales condiciones de fatiga informativa y "tareas pendientes" ?
La respuesta es algo difícil de hallar y solo el tiempo, el cual constamente aprovecho para elaborar una estadística natural e intuitiva, me darán la razón. Por lo pronto sigo priorizando el lado de la balanza que dice "Quien mucho abarca poco aprieta" y me respaldo en la breve experiencia de ver gente mediocre realizando múltiples actividades sin destacarse absolutamente en nada y privándose de poder crecer en sus grandes talentos apaciguados por el monstruo pos modernista.
Recomiendo este libro de Jose Ingenieros, el cual puede ilustrar un poco el concepto de mediocridad, desde una arista cuya estética social es sublime.

http://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_mediocre

Algo de Charles Dickens


"Tambien estaba Belinda Bates, amiga intima de mi hermana, una joven deliciosa, amable e inteligente, que paso a ocupar la habitación del cuadro. Tiene un fino talento para la poesía, así como una verdadera vocación para los negocios, "participa" (utilizando una expresión de Alfred), en la misión de la Mujer, derechos de la Mujer, los errores de la Mujer y todo aquello que lleve la palabra Mujer con una mayúscula, o todo aquello que no es y debería ser, o que es no debería ser.
- ¡Mi queridisima y digna de alabanzas, que el cielo te siga haciendo prosperar! - le susurre la primera noche, cuando me despedí de ella ante la puerta de la habitación del Cuadro - Pero no te excedas. Y con respecto a la gran necesidad, querida mía, de que haya mas empleos al alcance de la mujer de los que nuestra civilización les ha asignado todavía, no arremetas contra los desafortunados hombres, incluso aquellos que a primera vista se interponen en tu camino, como si fueran opresores naturales de tu sexo; pues créeme, Belinda, que a veces se reparten sus salarios entre esposas e hijas, hermanas, madres, tias y abuelas, y no todos en la obra son caperucita y el lobo, sino que también hay otros papeles.
Sin embargo, me estoy desviando del tema"
Fragmento de "La casa encantada" de Charles Dickens (1812 - 1870)
Cosas por las que valoro y amo la escritura de Charles Dickens.
La narrativa del capitulo avanza paulatinamente, entre descripciones parciales de entornos o sensaciones que percibe el personaje. Suele detenerse fugazmente en una descripcion de no mas de una pagina en la que ilustra con humor y excelencia las cualidades de un personaje. Describe elementos fundamentales para poder comprender el contexto moral en el cual el personaje reacciona ante los hechos que suceden posteriormente en el desarrollo de la trama.
Algo fundamental para entender y apreciar la escritura de Dickens, es comprender como idealiza ciertos conceptos sociales, arraigados a su concepcion de la "autentica moralidad cristiana" (era muy cristiano), desde los cuales se funden las mas incisas criticas sociales. Hay que comprender que esta descripción que realiza de Belinda, se enmarca en el contexto de la sociedad Londinense victoriana en la cual Dickens brinda un espacio en este libro (como en otros y puedo dar fe de ello) para narrar un personaje con fuertes convicciones sociales de revindicar los derechos de la mujer. Lo hace con la gracia y frescura propia de sus textos, describe al personaje con gracia y simpatía, y deja entrever su lado critico al respecto.
Definitivamente, como dice la critica de "the Guardians", Charles Dickens en La casa encantada" brinda espacios que cualquier lector moderno podría situarlos en la tan golpeada palabra, post modernista