Sobre el amor, la belleza y la fantasia cotidiana.
La responsabilidad de saber elegir
Antes que nada, cabe aclarar de que lo que estoy por narrar, si la palabra me lo permite, es una simple observación producto del escapismo imaginario al cual se somete un trabajador luego de cortar una extensa jornada laboral. Quien viaja 45 min rumbo a casa luego de 9hs de trabajo, sabe bien de que existen una variante casi infinita de sobreponerse al martirio del colectivo lleno. Algunos optan por mirar su celular, cosas que ya leyeron una hora atras, sin embargo toda estrategia es valida y la respeto, mientras que otros planean cual sera su siguiente paso rumbo al preciado asiento que esta por desocuparse, estos últimos son claramente delatados por su insistencia en voltear la mirada hacia puntos estratégicos, generalmente al fondo del colectivo. Sobre estos estrategas del anhelado asiento, podria dedicar un texto aparto, visto que me considero uno de ellos, y de los mas perversos no avergonzarme de esto.
En fin, hay muchos estereotipos sobre lo que uno detalladamente observa en el colectivo, pero no es la idea original de este texto, al cual le falto el respeto desvariando de esta manera. Lo que me trae aqui frente al teclado es otra cosa, que como bien dije en el titulo, el cual es muy exacto.
Me atrevo a decir que después de un mes de tomar el colectivo exactamente a la misma hora en el mismo lugar, se confirma algo que escribí hace mas de un mes, uno empieza a formar parte de una gran escenografía, en la cual compartimos escenario con muchos otros personajes. El carácter de secundarios y/o primarios de dicha obra, lo atribuimos nosotros mismos, digamos que somos directores y actores de lo que el guion de la cotidianidad nos brinda.
En el pasar de las hojas de la obra un día cual epifanía se tratara, sube al colectivo una de las mujeres mas hermosas que vi en mi vida. Si, así de exagerado como lo digo, una mujer (y al decirle mujer, junto con esta palabra digo que es una MUJER, con esa mayúscula tacita que en la comunicación oral podemos escucharla como un rotundo énfasis). Primero quiero comenzar por describir alguno de los aspectos mas cautivantes, los cuales me generan un prolongado suspiro (y créanme que lo hago, es francamente bella) entre estos aspectos empecemos de arriba para abajo, sin omitir absolutamente nada. Su pelo es rojizo, lacio pero con una leve ondulación, le llega pasando apenas el cuello. Se jacta de tener un rostro pálido, apenas lo justo y necesario, de facciones claramente anglosajonas, una nariz pequeña y respingada, unos labios también pequeños y discretos, por que ambos dejan espacio al protagonismo principal de su hermoso rostro, los ojos son algo sideral, que escapa a una descripcion que se aproxime a algo superior a la belleza misma. Profundos y negros, ojos que como dije, los identifico con personas de ascendencia anglosajona, esos mismos ojos que escritores europeos suelen atribuirle a bellas mujeres, muy distintos a los ojos de procedencia medio oriental o a los también hermosos ojos de ascendencia aria. De su rostro, creo que no vale insistir en la descripción, dejemos lo simplemente con que es una bonita mujer blanca de cabello rojizo y lindos ojos negros, nada mas.
Del cuello para abajo, podría decir que generalmente viste cómodas camisas sueltas, o alguna blusita, siempre elegantes, que acompaña con un jean y zapatillas del estilo Topper. Lleva consigo siempre un bolso que seguramente generaría una profunda envidia en muchas mujeres, y que me parta un rayo si me equivoco, yo un hombre poco entendido del mundo de las tendencias y las modas, ni hablar sobre gustos de las mujeres en general en cuanto a accesorios. puedo dar fe de que ese bolso debe costar un buen dinero. En resumidas cuentas, me atrevo a decir de que tiene una forma austera y elegante de vestirse, pero me guardo la descripción mas importante para el final, ese pequeño hecho que la ascendio de ser una simple mujer hermosa a pasar a formar parte del mundo de la fantasia.
Faltando 15 min para que lleguemos al barrio (se baja una parada despues que yo) ambos a esa altura seguramente ya conseguimos asiento, y una vez sentados ambos sacamos nuestros libros, yo de mi mochila y ella de su envidiable bolso. Ay mi señor, si pudiera decir lo mucho que significa para mi que una persona lea, le doto a esta persona alas de libertad, y si es una mujer fantaseo de que es la clase de persona con la que uno puede sentarse a hablar y disfrutar entre sonrisas la magia de divagar en palabras y humor. Cuando amo la elocuencia y el humor y los libros son claramente un aditivo importante en tales condiciones. Asique esta mujer, no solo es bella, ¡lee!, y mientras no consigue asiento, juega candy crush, eso es lo de menos, yo lo hago antes de dormir.
La palabra "Amor" quizás no encaja del todo en este texto, creo que podría bien encajar si de ante mano aclaro que es un mundo de fantasías desde el cual me paro y observo. Allí en ese mundo, el del colectivo cuando vuelvo a casa, esa es la mujer que "amo", me permito volar un poco en esto, bastante terrenal y aburrida es la vida, bastante complejo y difícil es realizar nuestro trabajo y hacerlo bien, bastante duro es llegar a casa y ocuparse de las responsabilidades que nos atañen fuera del mundo laboral, recordar a esa persona a la que en el mundo real le dedicamos nuestro pensamiento y cariño, aveces recordar lo difícil que es nuestra situacion en ese contexto real, sera por eso que nos permitimos enarmorarnos del aire, fantasear y fabular con encuentros casuales, una charla que quizas nunca se de, y por sobre todo, perder la cuenta de cuantas veces nos puede sacar un suspiro de ver un gesto que nos abruma con su belleza.
Hace exactamente una hora la vi, no veía la hora de llegar a casa y poder escribir algo de todo lo que pensaba mientras caminaba de la parada a mi casa, solo se que esa fantasía al cumplir una hora, se esfuma un poco, y vuelvo a pensar en esa mujer a la cual en la vida real le dedico mis pensamientos, la que es bella sin aun poseer esas cualidades magnificas que le atribuyo a mi amiga pelirroja. Ahora si, estoy hablando de amor, y mi titulo puede reposar en paz por sobre este humilde texto que fue escrito sin realizar una "post" corrección, que salga con los errores mismos que cometemos al hablar oralmente, y si el lector es piadoso, sabrá entender. Salud.
Emiliano Misside.
Las decisiones pierden el carácter de ser determinadamente correctas o incorrectas al momento de tomarlas, sino que el resultado es la consecuencias de acciones realizadas posteriores a haber decidido.
La pluma con la que escribimos nuestro destino se hace de tintas como la intuición, la suerte y por sobre todo la tenacidad de sostener lo que responsablemente elegimos, pero, ¿que seria entonces elegir responsablemente?
La palabra responsabilidad encuentra su origen en respomsum (latin) que significa una obligación o deuda del sujeto para consigo mismo. Un concepto similar es el de desglosar la palabra Responsabilidad en conceptos primos de está, como lo es la palabra "respuesta" o volviéndonos sobre el sujeto para consigo mismo, "responderse" es la palabra correcta. Comprendido esto, podemos decir que la responsabilidad es la capacidad de dar respuestas sobre las acciones que realizamos, en dos planos, uno es para con nosotros mismos y otro para con el entorno, generando así una deuda u obligación consecuente.
Uno en su inmadurez para comprender la vida con sus fortunios e infortunios, no tiene por defecto las respuestas a cada situación que se nos plantea, por lo tanto en una situación así, ¿de que forma se puede ser responsable cuando la respuesta se encuentra fuera de nuestro alcance en ese preciso instante?, la clave esta quizás en el concepto expuesto en el primer párrafo, "Las decisiones pierden el carácter de ser determinadamente correctas o incorrectas al momento de tomarlas (es decir, "el preciso instante" que les comentaba), sino que el resultado es la consecuencias de acciones realizadas posteriores a haber decidido" concepto que nos cita a comprender que para ser efectivamente responsables en cada empresa que nos propongamos, nuestra responsabilidad va ser el resultado de un proceso de maduración que no es instantáneo, es dinámico como la vida misma y es una siembra a trabajar que espera de nuestra cosecha en un futuro, por lo tanto, cada paso que damos, transforma, nos transforma y lo transformamos.
P/s: Creo haber dejado en claro, que hablaba de una mujer muy linda.
P/s: Creo haber dejado en claro, que hablaba de una mujer muy linda.
Emiliano Misside.
El otoño y la primavera
Quizás esta sea una de las historias mas complejas que bebí de la fuente de la creatividad. No vino ami como cualquiera de mis otras tantas historias, sino que fue un susurro al oído, el cual me detuve con mucha atención a escucharlo, y de el nacieron estos pensamientos que se transformaron en una particular historia de amor, si se quiere decir. El verdadero merito no debo atribuírmelo, pues en verdad, esta es una historia que me la contó el mismísimo viento, quien es tan ancestral y sabio como la propia tierra.
Vino en mi ayuda por que harto de contemplar a un joven que pierde su mirada en el horizonte en búsqueda de respuestas, se decidió a ejemplificar mis complejos e irreparables pensamientos en pequeños hechos que hicieron a la formación de la vida en la tierra (Si el lo dice, así debe ser...) y así poder encontrar en ellos una salida a mi omnipresente melancolía.
-Muy bien señor viento, soy todo oídos a su imponente sabiduría. - Me/le dije, pero nada pude escuchar, dentro de mi cabeza el susurro se volvía totalmente inestable, como si la reacción de la bomba atómica estuviese replicando dentro de mi cerebro en forma de ideas y signos de interrogación. Ahí fui cuando comprendí su primera enseñanza, la cual me fue entregada sin necesidad alguna de que emitir una sola palabra, solo comprender de que las respuestas que buscaba, por parte de el, no las encontraría aquí en plaza del barrio, sino que debía buscar un lugar a solas con la tierra y la naturaleza. Allí el viento y su halo de vida se harían presentes y podría , ademas de escucharlo, escuchar también mis propias verdades que la estrepitosa vida que llevo no me deja escuchar.
Ahora si, nuevamente me dispongo a escucharlo, pero esta vez en el lugar apropiado, cierro los ojos y una brisa de tintes mágicos me acaricia la cara, puedo sentir su relajante soplo, el cual me afloja los hombros y me sienta sobre una burbuja de aire que poco a poco se despega de la superficie rocosa, me balanceo sobre una paz difícil de explicar y finalmente lo puedo sentir dentro de mi cabeza.
" El otoño juro un eterno y profundo amor a la Primavera, la cual era bella como solo ella misma podía ser, y el por su parte, a duras penas se siente justo merecedor de tal conquista.
Ella amaba las flores que copaban los jardines del paraíso, y a cada paso que daba, brotaba el amor por doquier. Su filosofía no era de encontrar complicaciones en la vida, sino mas bien, enfrentar cada circunstancia con una sonrisa que evoca un sublime optimismo, y ni hablar de su talento para manifestar la alegría a través de su cuerpo.
El otoño, en cambio, era mas bien un ser reservado, amante de la reflexión y la renovación. Quien se posaba junto a el, podía sentir como su vida era una y otra vez re-visionada, y en su cálida escucha, cualquiera podría encontrarse en una gustosa y amena charla. Profesaba una pedagogía del entendimiento, y enseñaba de encontrar las respuestas en uno mismo, pero su manía de desvestir constantemente la vida, re pensarla una y otra vez, dieron por resultado esa característica notable de el, la caída de las hojas de los arboles otoñales, un signo de renovación, quizás, pero un gran dolor de cabeza para quien busca el sosiego y una postal estática y colorida de la vida.
Así es como estos seres, aparentemente distintos el uno del otro, cruzaron miradas una tarde mientras paseaban por el rió. No viene al caso saber detalles y los motivos que los juntaron en ese momento, mejor simplifiquemoslo en una expresión "Bellas casualidades de la vida".El otoño fue sorprendido por una veloz cachetada sobre cualquier suposición previa de lo que podía llegar suceder, era protagonista de algo que nunca antes había visto ni sentido, en compañía de la primavera él sentía que florecía todo los gris que antes pudiese haber sido su vida, sentía que desafiaba las leyes de la naturaleza y que de él florecía una plenitud emocional descomunal, sentía como su espíritu se erguía como un titan ante el opresor pudor que alguna vez lo azoto, en fin, sentía que era el mismo. Mientras caía la noche, entre palabras y risas, ella recostó su cabeza sobre su hombro y fueron testigos de como el susurro de la noche les daba paso para sellar su amor, a las orillas de ese calmo y majestuoso rió.
La vida les dio tiempo para conocerse, poco a poco los prejuicios del uno al otro se fueron derrumbando, para edificar sobre los escombros una relación cimentada en el respeto, la ternura y el amor. Sus vidas se llenaron de alegrías y momentos memorables, pero toda historia no alanza su madurez sin antes llegar a las situaciones desafiantes, esas que nos ponen entre la espada y la pared y debemos jugarnos todo y ser valientes para conservar lo ganado.
Bajo esa gran nube de anhelos, pretensiones y sueños, un oscuro pensamiento se gestaba sobre el saber del otoño. No sabia como, pero una mañana despertó pensando si realmente él era merecedor del paraíso que le fue entregado, ¿si algún día la primavera podía cansarse de su compañía y encontrar alguien mejor y abandonarlo?. El otoño, en su temprana sabiduría, se percato de lo que le estaba sucediendo, percibía como poco a poco se aproximaba el invierno, un ser que lo invitaba a recordar sus antiguos miedos y desconfianzas, y que si no lograba alejarlo de su corazón, pronto sus temores se volverían realidad. Ambos se conocían desde el génesis de la vida y el otoño sabia que cuando un ser aflojaba aunque sea un poco su voluntad y su fe, una brisa helada se apoderaba de su espíritu y hacia presencia el terrible invierno, portador de miedos y rencores.
El otoño, preocupado, no supo que hacer ante tan oscura premonición y fue victima de su gélido toque, un golpe que el invierno asesta en el corazón de los seres y los distancia de lo que mas aman.
La primavera no pudo nunca comprender como de la noche a la mañana algo los distancio por completo. No tuvo tiempo ni forma de acercarse a su amado Otoño, que de manera extraña, buscaba distancia de ella y se recluía en la soledad nuevamente.
Fue así como el invierno logro interponerse entre el otoño y la primavera, dos seres que aun distanciados, se encuentran al cruzar miradas en el reflejo de la luna, a orillas del rió que una vez vio florecer su amor, una noche de verano en el comienzo de los tiempos."
Por Emiliano Misside y el Viento
Saudade de un bello amor
Mi cariño que, cual viento permanece inmutable en el tiempo, se regocija sobre la dulce esperanza de volver a verte.
Y así pasa mi vida...
En recurrentes imágenes y sueños, te haces tan presente como este verso aislado, que recuerda pasados tiempos felices.
Y así pasa mi vida...
Un beso, una caricia, mi sonrisa cómplice de la tuya y por sobre todo la dicha de ese ultimo abrazo.
Así pasó mi vida (o al menos esa parte de mi que hoy añoro tanto)...
Fantaseo volver el tiempo, valorar aquel instante y congelar esa anhelada felicidad que fugazmente se escapo de mis manos, y si de fantasías hablamos, mis fantasmas desde aquel entonces visten de almanaque rojo, sucio y gastado, no paso un día sin tacharlo.
Espero que este interminable sueño pronto me abandone, que este otoño gris se funda en mil colores y al caminar por la senda que orgullosamente hoy transito, el destino pronto te cruce en mi camino.
Emiliano Misside.
"Ganarse" la vida
¿Cual es el concepto que uno puede tener de "ganarse la vida"? mas cuando se esta transitado un tercio de la segunda década en este mundo. ¿Para que nos sacrificamos? ¿quien dictamina el momento de iluminación en el que los proyectos de vida se vuelven definitivos?, sin lugar a modificaciones o cambios de dirección eventual, solo la triste condena de saberte desorientado en un mundo que elige prematuramente su rumbo.
Allí en ese contexto surgen millones de interrogantes en los que aveces uno busca erróneamente sosiego en las experiencias de terceros. Las respuestas se encuentran en uno mismo y si no somos capaces de encontrarlas con nuestra mentalidad del presente, por que no indagar en otros "espacio-tiempo"
Basta con solo abstraernos un poco e imaginar una charla con nuestra mejor versión de 7 años. Me detengo en esa fotografía y me veo ahí parado frente al niño que indudablemente observo con ternura y cariño. No se ustedes pero yo de niño tenia una impronta muy curiosa y exploradora, el conocimiento no solo era una necesidad para sentirme cómodo en lugar que pisaba, sino también la tranquilidad de abrir la boca y ser escuchado con respeto. Sigo observando la fotografia, el se para frente a mi y parece no entender nada mas se alegra de saber que va ser tan grande como la gente que tanto quiere (su familia, sus heroes, su padre que era capaz de reparar una consola de video juegos, ¡que locura!).
Es demasiado pequeño como para que le pida perdón, perdón por que después de tantos años no le puedo decir con orgullo de que me encuentro cerca de ser el arqueólogo (su sueño), o que no conozco ninguno de esos lugares tan lindos que el ve en las revistas de national geographic y que en el amor soy tan errático que deje escapar oportunidades doradas (Mujeres tan sorprendentes que el ni imagina poder conocer).
Son demasiadas cosas, el me observa esperando oir algo a la altura de sus expectativas futuras, pero solo encuentra una persona que lo observa pero no sabe que decir. Al cabo de un rato, la situación se vuelve insostenible, me da la espalda y se va a jugar, dejándome solo e ignorándome por completo. En ese momento comprendí lo que estaba pasando. No necesitaba mas respuestas, la vida no se gana de un día para otro, debía madurar las semillas que el niño había plantado hace tantos años, el pequeño quizás no espera que le cuente que trabajo como arqueólogo en excavaciones de Egipto, espera cosas mas sencillas como un abrazo, o que cualquier anécdota por mas cotidiana y absurda que sea lo refleja tal cual se siente, un amante del conocimiento.
Ganarse la vida es eso, poder ver la fotografia de ese encuentro pluri-dimensional (Si, tambien lo enorgulleceria saber que con 23 años aun inventa palabras) entre el niño que una vez fui y mi presente, ganarse la vida es poder verlo a los ojos y sentir que merezco su respeto y admiración.
En fin, ganarse la vida es respetarnos, ser fieles a nuestros principios y por sobre todo cultivar nuestra vida con paciencia, la mejor cosecha es la que esta por venir. Lo estuve pensando detenidamente y la proxima vez que lo vea le llevo un juguete, le gustan mucho.
Por Emiliano Misside y Emiliano Misside Jr.
P/s: No quiero imaginar el encuentro del anciano con el joven que hoy soy eso podría generarme daños irreversibles en mi imaginación, por favor.
Un rosedal
¿Cuantas veces caminamos los mismos caminos sin advertir ningún cambio en el mismo? y si nos percatamos de alguno, ¿acaso cambiamos nosotros?, lo cierto es que nuestra experiencia con el entorno se vuelve nueva y dependiendo de la importancia que le atribuimos a esos pequeños detalles que se van transformando en nuestra ruta, es la medida en la que vamos viendo de a poco no solo el camino, sino el mundo de una forma distinta.
Fue así como en el estrecho camino que cruza diagonalmente la plaza del barrio, me dirigía como todos los días a la parada del colectivo. La plaza estaba sufriendo modificaciones a raíz de que estaba proyectado en ese espacio la construcción de un dispensario para el barrio. Parte del paisaje sonoro de aquella anteriormente tranquila esquina, hoy el movimiento de gente trabajando y el ruido de maquinas rompían la rutina de la espera del colectivo. Para variar, no llegar en el tiempo preciso a la parada implicaba una espera aveces eterna, y ahí es cuando decidimos aveces mirar al cielo y entretenernos encontrando formas en las nubes y observar cuanto tiempo demora en desaparecer el conejo que acabamos de visualizar, pero lo cierto es que es difícil concertarse cuando la apisonadora entra en funcionamiento. Hoy paso de mirar las nubes y mejor me encuentro una escapatoria diferente a la incomoda espera.
Al ver hacia el costado del banco encontré una hermosa flor que crecía solitaria en aquella esquina de la plaza y lo primero que me llamo la atención es que al ver su entorno no había otra igual. En esa situación es fácil desvariar pensamientos asique al igual que con las nubes vi moldear mis ideas como si fuera un cumulo de nubes y se me ocurrio pensar que tal vez esa flor corría peligro en ese lugar donde había crecido, ¿y si acaso algún trabajador de la obra la pisaba? ¿o si es parte de la remodelacion erradicar ese banco donde me sentaba y junto con el banco desaparecía la flor?. Un espíritu de justicia botánica se apodero de mi, pensaba de que forma podria "salvar" esa flor, pero el colectivo se asoma en el horizonte de los confines del barrio y anuncia que esta heroica tarea deberá esperar a mañana. Al otro día, volví a la plaza, misma rutina, pero el colectivo llego al instante y ni siquiera tuve tiempo de volver a entrar en ese estado de pensamientos profundos, a seguir con las obligaciones cotidianas nomas.
Tecer dia desde el llamativo avistamiento, me encuentro de franco pero sin embargo voy a la plaza con una estúpida excusa de que necesitaba cargar la tarjeta (en verdad lo necesitaba, pero ¿era necesario ir hasta la parada?) llegue al banco mire la flor y se me ocurrio volver a mi casa, buscar una palita de jardinería y una maseta y llevarla a mi casa, y ahi golpeo a mi cabeza el destello de iluminación que aveces solemos tener.
Hay ciertos eventos en los cuales es mejor no intervenir, quizás todo gran rosedal natural comenzó con una pequeña y solitaria rosa y ahi estaba yo queriendo intervenir sobre asuntos que no me competen, generando inclusive un sentido de pertenencia al querer llevarla de aquella plaza y privar al barrio de observar lo mismo que yo. Decidí confiar en la suerte y terminada la obra nada paso con aquella flor que se encontraba cerca del banco, ahora puedo apreciarla y saludarla internamente cada vez que espero el colectivo.
Mejor seguir viendo nubes, ellas si que son inalcanzables y jamas podremos poseerlas y eso es lo bello, están ahí para que todos podamos volar en sus formas y sentir por momentos lo pequeños que somos ante los grandes secretos de la naturaleza.
Este entramado de palabras es de una forma u otra es una leve analogía de aquellas personas que se cruzan en nuestro camino y cautivan nuestra atención. Aveces cometemos la imprudencia de idealizar sobre ellas, inclusive tener pensamientos posesivos en los cuales nosotros determinamos que es lo mejor para esa persona. Ojala nunca lleguemos al punto de sacar la pala jardinera y desterrar a esa persona de sus raíces, los vínculos entre las personas deben de respetar los espacios de cada uno y por sobre todo regar la relación si queremos ver un rosedal que nos envuelva.
Por Emiliano Misside.